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5 Hábitos que matan la creatividad



En un mundo con una evolución tan rápida como la nuestra, la creatividad es una habilidad que no podemos prescindir. Y, sin embargo, es esta misma habilidad que muchos de nosotros parecemos pensar que nos falta. La mayoría de nosotros tendemos a asociar la creatividad con un cierto tipo de personas, y estamos contentos de ser considerados personas sin ella.

Sin embargo, todos nosotros nacemos con una capacidad infinita de creatividad; mire a cualquier niño y sabrá de lo que estoy hablando. Pero a medida que crecemos, nuestro entorno se vuelve más complejo y para hacer frente a estas amenazas, nuestro cerebro forma hábitos y establece parámetros en los que funcionamos casi en modo automático. En este artículo observamos algunas de las cosas que hacemos que dañan más nuestras capacidades creativas.



Cómo funciona la creatividad


Según la neurociencia, la creatividad prospera con el "pensamiento divergente"; en términos más simples, la capacidad de conectar cosas aparentemente no relacionadas. Esta actividad está controlada por la actividad de la red neuronal, que es una combinación de tres redes cerebrales: la red de modo predeterminado, la red de control ejecutivo y la red de atención. La red de modo predeterminado proporciona nuestro repositorio de ideas disponibles. La red ejecutiva supervisa cosas como la concentración, las emociones y la toma de decisiones. La red de atención identifica qué información es importante y qué no lo es. Estos tres trabajan juntos para producir lo que llamamos "pensamiento creativo", y los hábitos que se mencionan a continuación obstaculizan a los tres.



1. Sobre racionalizar


El pensamiento racional es seguir una y otra vez el patrón más seguro y más probado para abordar los problemas. Nuestra mente racional es contraria al riesgo, por lo tanto, apática a las nuevas formas de hacer conexiones. Cuando comenzamos a juzgar cada idea nueva con nuestros parámetros racionales predeterminados, dejamos de tomar riesgos y hacer nuevas conexiones.


2. La zona de confort


Esto es cuando dejamos que el modo predeterminado tome el control completo. Hemos estado haciendo lo mismo durante mucho tiempo y nuestro cerebro ha caído en el patrón. No estamos dejando que nuestra red de atención presente presente nueva información y la red de control ejecutivo para tejerla con las ideas existentes. Pero aquí confundimos el estupor con la paz mental. No estamos permitiendo que nuestro cerebro realice funciones creativas, que son una parte esencial de él. Sentirse demasiado cómodo en un lugar en realidad adormece la parte creativa de su cerebro en inactividad y afecta su salud cerebral a largo plazo.



3. El miedo al fracaso


El fracaso no es una experiencia agradable en absoluto. Afecta nuestro estado de ánimo y las hormonas de una manera muy negativa, por lo que tendemos a evitar los escenarios que pueden llevar al fracaso, y uno de esos escenarios es el riesgo. Pero toda empresa creativa contiene un grano de riesgo; Todas las cosas nuevas son un salto a la oscuridad, por pequeñas que sean. Si gastamos todas nuestras energías en evitar el fracaso, nuestro cerebro deja de generar y conectar nuevas ideas, por lo que lentamente destruye la creatividad.


4. Sobrecarga de información


Este es un problema muy común en nuestros tiempos. Tenemos demasiada información a nuestro alcance y muy poco tiempo para analizarla y digerirla adecuadamente. Cuando su cerebro se satura con demasiada información, la red de atención a la salud experimenta una presión inmensa y deja de funcionar sin problemas. Esto lleva a la indecisión y al pensamiento excesivo, una señal de obstáculo en la red de control ejecutivo. Tomar tiempo libre de una situación de trabajo es esencial para que su cerebro tenga tiempo de ordenar los diversos tipos de información y descartar los que no son importantes.



5. No compartir ideas


La creatividad prospera en la colaboración. Dejar que las voces de otras personas en tu mente te ofrezcan nuevas perspectivas y un conjunto más diverso de puntos de información para el mismo problema. Cuando oculta sus ideas y trabaja sin aportaciones externas, existe la posibilidad de que se esté perdiendo enlaces de conexión importantes que otra persona con una experiencia de vida diferente pueda identificar más fácilmente que usted.


Conclusión


Todos nacemos creativos, y cada uno de nosotros tiene los componentes necesarios en nuestro cerebro que hacen posible el pensamiento creativo. Sin embargo, es nuestro propio cerebro el que dificulta su crecimiento debido a su afición a los hábitos. Este año, rompamos el ciclo de hábitos de crecimiento y liberemos nuestro potencial creativo.


Saludos,

Alejandro Prado.

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