• Secretos Del Aprendizaje

Quema las naves y oblígate a salir adelante



Cada persona que vence en cualquier empresa debe estar dispuesta a quemar las naves y eliminar todas las posibilidades de dar marcha atrás. Solo así puede tener la seguridad de mantener este estado mental conocido como deseo ardiente de ganar.

- Napoleon Hill


La expresión es bien conocida, aunque su origen no lo es tanto. Hay dos versiones sobre el origen de “quemar las naves”. Una versión se atribuye a Hernán Cortez. Se dice que cuando llegó a México, sufrió un motín de las tropas y él decidió hundir sus naves ( no quemarlas) con las que habían llegado al continente. Así nadie tendría la tentación de retirarse y retroceder.


Pero la versión mas increíble de “Quemar las naves” tiene un origen anterior. En el siglo III a. C. , el rey de macedonia, Alejandro Magno, cuando llegó a la costa fenicia se dio cuenta de que su enemigo le triplicaba en número. Así que decidió regresar a casa… Con los barcos de los enemigos! Tras desembarcar, mandó a hundir todas sus naves. Esa era una buena razón para vencer al enemigo: en caso contrario, las tropas nunca volverían a ver a sus familias. Menuda forma de motivar a la suya.


No podemos quedar a bordo, en la zona cómoda y confortable, pero ahí nunca pasa nada de importancia. Los barcos no son la meta , son el medio para llegar a alguna parte. Es en la zona incómoda e incierta donde hay territorios nuevos para descubrir y conquistar. Si el barco nunca sale del puerto, entonces hay que reconocer que fue construido para nada. No es ese su lugar, sino el mar abierto. Pero si cuando llegamos no bajamos de él o no lo quemamos directamente , el viaje no habrá servido para nada.



Cuando abandone mi último empleo, sabía que destrozaba mi curriculum viatae y tiraba a la borda mi carrera profesional como empleado. Quemaba mis naves. Y de alguna manera hacerlo me aseguraba que ningún empleador tuviera la tentación de ofrecerme nada en el futuro. Estaba quemando mis naves, eso me inyectó una dosis de adrenalina extra para afrontar todo lo que venía. O lo conseguía o lo conseguía no era un tema de valentía, sino de pura supervivencia.



La presión mejora los rendimientos. Y descuida , la presión no aflojará porque cuanto más lejos vayas, más puesto a prueba serás. Cuanto más inexplorado sea el camino que transites , más fácil será perderse en el. El compromiso tendrá que aumentar más y más. Quemar las naves no será un hecho puntual, sino un hábito regular y cotidiano.



Cuando creas una situación para ti mismo, sin salida, estás obligándote al éxito. Estas circunstancias más comprometidas y difíciles donde sacarás lo mejor de ti y todo tu potencial. El instinto de supervivencia activara todos los recursos , tu músculo emprendedor se desarrollará al máximo. Vive sin salida y saldrás victorioso de todas las coyunturas.


Si quieres saber cuánto eres capaz de brillar, tendrás que exponerte a la mayor oscuridad y presión.


Creemos que emprender exige quemar las naves para no retroceder y volver a lo de antes. No aceptes nada que no sea el éxito: el éxito o el éxito.

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